21Ene2026

Cambios geopolíticos en 2026: las acciones de Washington remodelan el riesgo global

Desde los mercados energéticos hasta las cadenas de suministro, las medidas asertivas de Washington están redefiniendo las normas de soberanía y el riesgo empresarial en todo el mundo.

Cambios geopolíticos en 2026: las acciones de Washington remodelan el riesgo global

El inicio del año 2026 ha marcado un momento crucial para la geoeconomía mundial: Estados Unidos ha intervenido directamente en Venezuela, destituyendo al presidente Nicolás Maduro y poniéndolo bajo custodia estadounidense. A este hecho, se suman nuevas tensiones geopolíticas en otros enclaves como Groenladia, Taiwan o Irán. 

 

Venezuela: mayores niveles de incertidumbre

Con los funcionarios estadounidenses comprometiéndose a administrar Venezuela hasta que se logre una "transición segura y justa», este acontecimiento introduce un nuevo nivel de incertidumbre para los flujos de energía, la dinámica comercial y las estrategias de inversión en las economías interconectadas.

Como explica Dana Bodnar, economista senior de Atradius Crédito y Caución: "El riesgo político en Venezuela ya era muy alto, caracterizado por la hiperinflación, la depreciación de la moneda, la escasez de alimentos y divisas y el impago efectivo de la deuda soberana. El bloqueo estadounidense de los envíos socava directamente los limitados ingresos petroleros con los que contaba el Estado para generar divisas, lo que, de mantenerse, reduciría la capacidad del Gobierno para pagar las importaciones y mantener los servicios sociales. También provocaría el despido de decenas de miles de trabajadores de la empresa petrolera estatal, el mayor empleador del país. En conjunto, esto se sumaría al ya elevado riesgo de malestar social, inestabilidad política y crisis económica". 

Esta evaluación subraya cómo la intervención agrava las vulnerabilidades sistémicas, sumiendo al país en una mayor incertidumbre y aumentando la probabilidad de una perturbación prolongada en toda su economía y sociedad.

 

Efectos en el sector petrolero

Aunque se estima que Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo crudo del mundo —304 000 millones de barriles frente a los 267 000 millones de Arabia Saudí—, su producción real palidece en comparación con la de otros productores de petróleo. La producción venezolana ha caído a alrededor de 1 millón de barriles diarios, menos del 1% de la producción mundial. Con una fracción tan pequeña de la producción mundial, el impacto de las posibles perturbaciones de la producción de Venezuela en los precios mundiales del petróleo es limitado. 

El presidente Trump ha manifestado su intención de que las grandes petroleras estadounidenses vuelvan al país. Sin embargo, los obstáculos son importantes. Como añade Dana Bodnar: "Habría que cumplir varias condiciones antes de que los seguros para las operaciones petroleras en Venezuela pudieran ampliarse de forma significativa. Las sanciones tendrían que relajarse considerablemente e, incluso así, sería esencial contar con marcos jurídicos claros y una mayor estabilidad política para que el riesgo fuera aceptable".

 

Groenlandia: las tensiones soberanas amenazan la estabilidad transatlántica


Con unos 57 000 habitantes, en su mayoría inuit, la isla forma parte de Dinamarca, cuya Ley de Autonomía de 2009 le concedió autonomía en materia de asuntos internos, mientras que Copenhague sigue siendo responsable de la política exterior, la defensa y la seguridad. Los vínculos de Groenlandia con Estados Unidos se remontan al Acuerdo de Defensa de 1951, que permite la presencia de fuerzas militares estadounidenses en la isla, sobre todo en la base aérea de Thule, un lugar clave para la alerta de misiles y la vigilancia espacial. 

Ahora Washington ha reavivado el debate al sugerir un cambio en la soberanía de la isla, ya sea mediante su adquisición o la redefinición de su estatus bajo el control de Estados Unidos, alegando motivos de seguridad nacional y acceso a minerales críticos. La propuesta ha sido rechazada rotundamente tanto por el Gobierno de Groenlandia como por Dinamarca, que han advertido de que cualquier medida unilateral infringiría el derecho internacional. 

Como señala Theo Smid, economista senior de Atradius Crédito y Caución: "Cualquier intento de tomar Groenlandia por la fuerza tendría graves repercusiones para las relaciones transatlánticas en materia de defensa y seguridad, el crédito comercial y el riesgo político".

 

Taiwán: el riesgo de bloqueo se cierne sobre las cadenas de suministro mundiales

La disputa con China continental se remonta a 1949, cuando tanto Pekín como Taipéi reclamaban el control de toda China. En la actualidad, Taiwán se gobierna a sí mismo, pero carece de un amplio reconocimiento diplomático, ya que solo 12 Estados mantienen relaciones formales con él. China considera la isla como una provincia separatista y no ha renunciado al uso de la fuerza. Estados Unidos mantiene una ambigüedad estratégica: rompió las relaciones oficiales en 1979, pero, en virtud de la Ley de Relaciones con Taiwán, le suministra capacidad defensiva. Las ventas de armas y la cooperación en materia de seguridad continúan, mientras que China realiza frecuentes maniobras, incluidos ejercicios de bloqueo. 

Desde el punto de vista económico, la avanzada capacidad de Taiwán en materia de semiconductores la convierte en un elemento fundamental para los intereses de Estados Unidos y las cadenas de suministro mundiales. Actualmente, alrededor del 90% de los chips de alta gama se producen en Taiwán, con una fuerte demanda debido al auge actual de la inteligencia artificial.  

Como explica Bert Burger, economista principal de Atradius Crédito y Caución: "Las recientes acciones y declaraciones de Estados Unidos han aumentado la tensión en torno a Taiwán. La intervención en Venezuela puede considerarse un precedente que reduce el umbral para que otras potencias consideren medidas asertivas”. Sin embargo, “es poco probable que la escalada de la situación en torno a Taiwán implique una operación militar a gran escala a corto plazo, pero es muy posible que China imponga un bloqueo prolongado a la nación insular, una medida que ha aplicado repetidamente durante períodos cortos, con el objetivo de obligar a Taiwán a aceptar la anexión".

 

Irán: Riesgo político y energético

Junto con Venezuela, Groenlandia y Taiwán, Irán sigue siendo una fuente crítica de riesgo geopolítico. Las recientes declaraciones de Estados Unidos han reavivado los temores de una confrontación en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que pasa casi el 20% del flujo mundial de petróleo. Cualquier escalada, ya sea mediante ataques selectivos o bloqueos marítimos, no solo perturbaría los mercados energéticos, sino que también amplificaría el riesgo político en todo Oriente Medio, con efectos en cadena para el crédito comercial mundial y la resiliencia de la cadena de suministro.

 

El reto estratégico de la UE: la necesidad de actuar para seguir siendo relevante

En este entorno cambiante, la Unión Europea se enfrenta a retos cada vez mayores para seguir siendo un bloque geoeconómico competitivo: a pesar de los esfuerzos por lograr una mayor autonomía en materia de defensa, la seguridad de Europa seguirá dependiendo de Estados Unidos durante los próximos años, mientras que la postura actual de Washington sobre la guerra en Ucrania plantea más preguntas que respuestas. Al mismo tiempo, las relaciones con su socio comercial China se están volviendo cada vez más difíciles. Todo ello en un momento de debilidad económica para Europa.

Según las últimas perspectivas económicas de Crédito y Caución, el crecimiento en la zona del euro será solo del 0,9 % este año, a medida que los efectos negativos de los aranceles estadounidenses se hacen más pronunciados. Industrias clave como la automoción, la química y la ingeniería mecánica están sometidas a una presión cada vez mayor por la competencia de China, mientras que las cifras de insolvencia en los principales mercados europeos aumentaron el año pasado. Los riesgos para la sostenibilidad fiscal han aumentado, ya que la mayoría de las principales economías europeas han experimentado un deterioro de su saldo presupuestario desde la pandemia de COVID-19.   

En estas difíciles circunstancias, la Unión Europea tiene que adoptar una postura geopolítica más firme. Como explica Christian Bürger, editor sénior de Atradius Crédito y Caución: "Será complejo armonizar los intereses y prioridades nacionales de 27 países, financiar un mayor gasto en defensa e industria sin poner en peligro la estabilidad fiscal y gestionar las relaciones transatlánticas y con China. Por ahora, la Unión Europa parece estar buscando un nuevo equilibrio entre el compromiso multilateral, la autonomía estratégica y la continuación de la asociación con Washington".

A pesar de las grandes dificultades, también hay señales positivas. Por ejemplo, el reciente acuerdo de Mercosur subraya la capacidad de actuación de la Unión Europea, mientras que la amenaza para la seguridad que, según la percepción común, representa Rusia está provocando un acercamiento gradual entre la Eurozona y el Reino Unido.

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