02Abr2025

El boom de los Data Centers

En los últimos años, se ha disparado la demanda de data centers para asumir el constante incremento de datos. España es un mercado muy atractivo para la generación de nuevos centros que se enfrentan al reto de generar energía suficiente para su enorme consumo.

El boom de los Data Centers

Los data centers existen desde la expansión de internet como espacios físicos que concentran las infraestructuras para procesar, organizar y conservar la información digital. Pero en poco más de un lustro, se ha disparado su demanda para asumir el constante incremento de datos generado por la digitalización y el despegue masivo de tecnologías como la nube, el llamado “internet de las cosas” (IoT), el minado de criptomonedas o la Inteligencia Artificial. Hoy, los data center son una especialidad industrial en sí misma.

Según un informe de Stocklytics, el mercado global pasará de unos 298.300 millones de dólares en 2020 a casi 439.000 en 2028. Statista asigna los mayores porcentajes de incremento a infraestructuras de red, seguidas de la provisión de servidores y memorias. Ojo, se trata de una media, las cifras son bastante más elevadas en países con alto desarrollo digital o condiciones favorables para concentrar data centers que den servicio a regiones más amplias. 

España, por ejemplo, ofrece ventajas competitivas: su ubicación entre continentes, conexión a cables submarinos que canalizan el tráfico, buena infraestructura local de fibra, producción y distribución de energía para un consumo intensivo, además de fuerza laboral cualificada. Según la Asociación Española de Data Centers, es el país europeo donde más crece el sector y prevé que la potencia instalada, que refleja la electricidad consumida, trepe de 160 megavatios a unos 600 entre 2024 y 2026.

La evolución de los data centers en capacidad y complejidad explica su efecto motor para empresas tecnológicas como fabricantes de equipos, inmologística especializada o proveedores de servicios. También inmobiliarias, porque requieren enclaves muy particulares.

Los grandes centros, al servicio de terceros o construidos por gigantes tecnológicos para su uso exclusivo, necesitan desplegar instalaciones modulares sobre terrenos planos sin riesgo de corrimientos, sin emisiones de gas radón, no inundables y alejados de interferencias electromagnéticas. Constituyen una dotación crítica con equipos redundantes para proteger datos, hardware y software; generación energética de emergencia; sistemas robustos de monitoreo; estrictas medidas tanto de ciberseguridad como de seguridad física; masivos sistemas de climatización y refrigeración. Y, fundamental, un suministro energético estable, de alta capacidad, con el potencial de escalar su consumo.

La Asociación Española de Data Centers proyecta diferentes escenarios de crecimiento en España que sugieren un considerable margen de variación. En las proyecciones más optimistas se cumplen necesidades básicas como ampliar la capacidad instalada y las redes de distribución eléctrica o simplificar los trámites regulatorios; las menos favorables penalizan al sector con hiperregulación y déficit energético. En consecuencia, el crecimiento podría bascular entre 43.700 millones de dólares y 13.000 millones de inversión directa hasta finales de década.  

La seguridad energética es con diferencia la necesidad crucial. Según la Asociación de Proveedores de Cloud y Data Centers, la demanda del sector en la Unión Europea crecerá un 28% el próximo lustro. Gartner, empresa estadounidense dedicada a la consultoría e investigación de las tecnologías de la información, calcula que los data center especializados en Inteligencia Artificial podrían multiplicar su demanda por 2,6 entre 2023 y 2027. Cabe destacar que, en este caso, se trata de tecnología cuyo uso y entrenamiento dispara el consumo energético y, al mismo tiempo, se aplica internamente en los data centers para eficientarlo. Por su parte, los operadores recuerdan que concentrar en una infraestructura el servicio externalizado para miles de organizaciones resulta mucho más eficiente y asequible que dotar a cada una de su pequeño centro propio.

Por lo tanto, el crecimiento de un sector clave para la economía digital corre el riesgo de frenarse por suministro o distribución insuficientes, en un contexto de electrificación y descarbonización donde aumenta la demanda energética general. Algunas noticias apuntan en ese sentido. Por ejemplo, el contraste entre los proyectos de Data Center en la Comunidad de Madrid, considerado el mayor hub de instalaciones en España, y al mismo tiempo el impacto que podría acusar su economía por el cierre de centrales nucleares cercanas. La misma duda planea sobre otros proyectos como dos grandes campus especializados en Inteligencia Artificial generativa y computación avanzada en Extremadura

Esa velocidad en la evolución tecnológica introduce un nivel de incertidumbre que aconseja tomar con precaución las previsiones. De repente, pueden asomar avances disruptivos como el chat chino de Inteligencia Artificial generativa que, según la versión oficial, trabaja con consumos muy inferiores a los chats estadounidenses dominantes del mercado. De momento, su impacto es una incógnita. Pero, de cuajar y replicarse su modelo, podría aliviar en parte la demanda energética de algunos data centers. O todo lo contrario si ese incentivo acaba disparando su uso, como advierte la paradoja de Jevons.

Yolanda Pin

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